07 septiembre 2006

La calle

Es una calle larga y silenciosa.
Ando en tinieblas y tropiezo y caigo

y me levanto y piso con pies ciegos

las piedras mudas y las hojas secas

y alguien detrás de mí también las pisa:

si me detengo, se detiene;

si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie.

Todo está oscuro y sin salida,

y doy vueltas y vueltas en esquinas

que dan siempre a la calle

donde nadie me espera ni me sigue,

donde yo sigo a un hombre que tropieza

y se levanta y dice al verme: nadie.
Octavio Paz

2 Comments:

Blogger Ripio Suelto dijo...

no la conocía, y está fantástica (y muy bella). Me la copié.

8/10/06 19:34  
Blogger lene dijo...

Esta poesía es intrigante, muy borgiana además, eso de perseguirse a uno mismo...
Y lo que me fascina del texto es lo bien colocada que está la palabra esquinas, porque ahí, en ese extremo, se convierte ella misma en una arista que hay que doblar para llegar al siguiente verso, sin saber qué habrá detrás, haciendo justo que el giro que damos nos lleve a ese otro hombre que es el que persigue a su otro yo perseguido; es ella misma una palabra-esquina.
:)

8/10/06 20:09  

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